Enero de 2026 dejó un dato que no esperaba nadie en la industria: 533 patentamientos de vehículos eléctricos en un solo mes. Para entender la magnitud, todo 2025 había cerrado con 1.279 unidades acumuladas. El primer mes del año nuevo casi igualó la mitad de un año completo.

"El esquema sin arancel aceleró la oferta y amplió el menú tecnológico. La red de carga, las tarifas y la postventa se convierten en factores centrales para transformar el interés en adopción real." — Mobility Portal LATAM
533
Patentamientos enero 2026
+278%
vs diciembre 2025
+620%
vs enero 2025

¿Qué está impulsando este crecimiento?

El principal motor fue la normalización del cupo de importación sin aranceles para vehículos con valor inferior a USD 16.000 FOB. Esto amplió la oferta y bajó los precios de acceso de forma significativa. Las marcas chinas — lideradas por BYD — aprovecharon el contexto para consolidar su posición, con el BYD Dolphin Mini como el modelo más vendido del mes con 338 unidades.

En paralelo, el Gobierno nacional implementó una reducción del 20% en el impuesto automotor para vehículos eléctricos, lo que suma un incentivo real para el segmento de mayor valor. La combinación de precio de acceso más bajo más beneficios fiscales es, históricamente, la fórmula que acelera la adopción masiva.

Infraestructura: el cuello de botella que se empieza a resolver

Argentina contaba con poco más de 900 puntos de carga públicos hasta febrero de 2026, concentrados principalmente en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. La Asociación Argentina de Vehículos Eléctricos (AAVE) estima que esta cifra debe duplicarse para acompañar el ritmo de ventas proyectado. Proyectos de YPF Luz y Enel X avanzan con la instalación de cargadores rápidos en autopistas capaces de alcanzar el 80% de batería en 30 minutos.

BYD Argentina, por su parte, anunció la creación de una red de 300 cargadores rápidos para 2026, distribuidos en corredores estratégicos como Rosario-Buenos Aires y Córdoba-Mendoza.

Lo que esto significa para la movilidad urbana diaria

Para el usuario de bicicleta o moto eléctrica — que no depende de la red de carga pública para sus recorridos cotidianos — este crecimiento del mercado tiene un efecto secundario valioso: más competencia, más oferta de componentes locales, más técnicos especializados y mayor normalización cultural del vehículo eléctrico. En otras palabras, el ecosistema se vuelve más robusto para todos.

La micromovilidad eléctrica — bicicletas, motos y trikes de uso urbano — sigue siendo el segmento con mayor potencial de adopción masiva en Argentina. Los precios de acceso son significativamente menores a los de un auto eléctrico, el retorno de inversión es más rápido y la infraestructura necesaria (un enchufe doméstico) ya existe en cada hogar y local comercial del país.